Violinistas, aprended a tocar hacia delante

El violinista dispone de gran libertad de movimientos con el instrumento y sobre el instrumento. El riesgo es que esta libertad, sinónimo de inestabilidad, incita al final a fijarse. Llevando el cuerpo hacia delante, utilizando las escápulas y trabajando la respiración (sí, sí!) el intérprete evita esta trampa e instala una movilidad del conjunto del cuerpo.

Cómo sujetar el violín confortablemente?

Si los violinistas tienen dolor en la nuca, en los trapecios y en los hombros es porque los músculos correspondientes trabajan en tensión permanente, un poco como una cuerda de una arco, entre el hombro (elevado) y la cabeza (caída). Otros músculos antagonistas de los primeros, trabajan en sentido inverso. Y como tanto los unos como los otros no están hechos para esfuerzos continuos, se contracturan y duelen.

El cojín es un paliativo pero no un remedio. El problema nº1 se sitúa en efecto en una mala utilización del miembro superiore. Más que sujetar el violín bloqueando el hombro que reduce la movilidad del resto del brazo, hay que sujetarlo desde la escápula con un músculo potente, el serrato mayor.

Atención igualmente, cuando trabajéis la sujeción del instrumento, a no contraer involuntariamente el bíceps: corréis el riesgo en seguida de contraer después el hombro, el codo, la muñeca y perder la libertad que habíais recuperado…

Una postura orientada hacia delante

Muchos violinistas tocan con « inversión posterior », es decir, el busto inclinado hacia atrás. Esta forma de tocar perjudica varios puntos importantes: especialmente el brazo izquierdo que colocado hacia delante sirve de contrapoyo. El violinista se « cuelga » de manera inconsciente al mástil de su instrumento. La mano izquierda se crispa ligeramente, lo cual no favorece ni su movilidad, ni su velocidad.

Además, esta posición sobrecarga la espalda y favorece los dolores bien conocidos de los violinistas, entre las escápulas (punto de inserción del diafragma) y/o a nivel lumbar, que trabajarán en compresión.

El objetivo del violinista será por tanto aprender a ir hacia delante, con una postura tónica y activa que facilite tocar. En posición sentada, evitará “hundirse” en el respaldo , excepto para tiempos breves de recuperación: se instalará más bien en la parte anterior de la silla, busto tónico, pies apoyados en el suelo como si fuera a ponerse de pie.

Una respiración al servicio de tocar

¿Por qué debería ocuparse un violinista de su respiración? Para los que quieran profundizar en la cuestión, os remito a la magnífica obra de Dominique Hoppenot, Le violon intérieur. Para los demás, recordemos que una buena respiración aporta confort físico simplemente, pero también eficacia y musicalidad, gracias al respeto del ritmo interior.

El violinista en este sentido, encuentra todas sus facultades cuando toca con tono postural, sin inversión posterior: el diafragma ya no está en estiramiento permanente. Para tener conciencia de esta respiración, se le puede pedir que toque inflando un globo: parece fácil pero no se podrá hacer si no existe un tono postural adecuado.

2 pensamientos en “Violinistas, aprended a tocar hacia delante

  1. Qué interesante! yo padezco de contractura en el cuello y hombros muchas veces. Hay algún ejercicio que me puedan recomendar???

  2. Pingback: La música y yo

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