Trompeta y demás metales : dejad caer la cara !

¿Cómo aliviar sus labios cuando toca la trompeta o algún otro metal, sabiendo que exigen potencia y flujo de aire solicitando un trabajo violento de ellos? Efectuando el trabajo respiratorio a partir de los músculos de la respiración, más que a nivel de la famosa « máscara ».

Evitad gestionar el aire a partir de la máscar

El trabajo respiratorio, particularmente exigente, debe ser gestionado a partir del diafragma y del músculo transverso y no desde la cara. Recordemos que los labios están adaptados al trabajo en vibración, por tanto a la producción de la nota; pero no a las contracciones en fuerza destinadas a producir el soplido.

La práctica de la trompeta ha cambiado bastante desde hace varias décadas, lo cual facilita el paso de la utilización de la máscara hacia la respiración fisiológica. El sonido de fanfarria, corto, brillante y picado ha perdido peso en beneficio de repertorios con armonías y de escuelas de música. Más melódico, pide más finura, sonidos dulces, redondos y menos percutientes.

El instrumento mismo ha cambiado, especialmente el aumento del tamaño y el orificio del pabellón, permitiendo un cambio de técnica.

Hay que precisar también que los músculos de la cara, perfectamente entrenados, quedan infra-dimensionados en relación a los músculos de la respiración. ¿Por qué hacerlo complicado entonces cuando se puede hace simple?

Desde los dolores de los labios hasta los dolores de espalda

Aparte de los labios, la zona dolorosa más citada por los trompetistas y los demás metales, es la espalda, más exactamente la columna cervical y un punto situado entre las escápulas. ¿Por qué estos dolores? A causa de los fallos de postura y a veces de la famosa “máscara”, ¡siempre ella!

En efecto, el dolor a nivel de las cervicales se puede explicar por contracciones repetidas de esta zona, cuando el trompetista gestiona su aire a partir de la máscara: el esfuerzo solicitado es tan violento que la nuca y la parte alta del cuello se contraen simultáneamente.

Otra explicación de los dolores cervicales: el hábito de ir a buscar la embocadura hacia delante en vez de llevar el instrumento hacia la boca. Resultado: una proyección anterior de la cabeza que perjudica la relajación del cuello y la buena circulación de aire.

En cuanto al dolor interescapular, muy característico, se localiza siempre en el punto donde el diafragma se inserta en la columna vertebral. Aparece cuando el instrumentista coloca su embocadura dejándose caer hacia atrás en posición arqueada: el diafragma trabaja en tensión y como es un músculo muy potente, hace sufrir la columna vertebral…

¿El remedio? Aprender a colocar la embocadura levantando el brazo a partir del hombro guardando el busto derecho. Recordad que el hombro es una articulación móvil, entrenad para utilizarlo colocándoos de pie, de espaldas a la pared.

 

 

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